jueves, 26 de enero de 2012

Ella III



La soledad le abrumaba. Se colaba hasta el último rincón de su persona. Habitaba en cada recoveco de su alma. Todo era oscuro, el cielo caía sobre ella con toda su magnitud haciendo que se viera sumida en un olvido tan inmenso como el mundo.
La luz se apagó en un tiempo muy lejano y le dejó claro que no volvería así porque sí. Sencillamente se podría decir que la vida la abandonó a su suerte depositando en ella toda la fe para que fuese capaz de encontrar en la oscuridad una gota de esperanza que colmara su corazón ennegrecido.
Al caer la noche en el universo infinito, el alma se le encogía hasta hacerse una bola que no la dejaba respirar y se ahogaba en su propio llanto. La noche es, para toda clase de ente, aquella mujer que te roba el aliento y te deja sin palabras, pero a ella le torturaba hasta hacerle sangrar lágrimas, le arrancaba las entrañas de su memoria y, mientras se retorcía de dolor, le enseñaba las tiras de sus recuerdos desgarrados hasta que se acercaba la hora del amanecer.
Cuando la mañana se acercaba, la luz era tan pura y blanca que dañaba sus cicatrices haciendo que destacasen más aún en su clara piel consumida por el ardor de la oscuridad.
El frío de la luz quemaba cada vez más sus ojos negros perdidos en el horizonte de la nada, hasta que un día no pudo volver a ver. Su oído se volvió fino. Tanto fue así que era capaz de escuchar los lamentos de otras edades y sintió retumbar en sus sesos siglos y siglos, e incluso milenios, del llanto de la humanidad. Fue capaz de oír a Gaia relatar sobre el trato recibido y el ardor de ésta recayó en su estómago.
Tanto sufrimiento se fue acumulando en su cuerpo que la poca fe que le iba quedando para encontrar sus ansias de libertad fue muriendo, y con ella se iba desvaneciendo el color blanco de su piel hasta volver a convertirse en negro.
Su alma simplemente desapareció dejando que su cuerpo inerte se fundiese con la nada que le rodeaba, dejando así su sufrimiento plasmado en el infinito como señal del daño que provoca vivir recordando retales de un amor muerto y guardándolos en el fondo de uno mismo consumirse hasta desaparecer por completo.

lunes, 9 de enero de 2012

Nuevos propósitos

A veces me quema todo tanto... Desearía que esos recuerdos que me arden se fundieran y divagasen hasta escapar de esta jaula, que es mi cuerpo.
Ya sólo se apacigua esta llama con ese dulce elixir... Es entonces cuando consigo elevarme hasta el infinito y volar hacia el horizonte sin más conocimientos que aquellos que ven mis ojos y sin más razón que el impulso.
Pero cuando mi mente despierta y mis ojos comienzan a ver más allá pienso que de qué me sirven mis momentos de dejadez y de instintos, si cuando la embriaguez me abandone todo seguirá estando en el mismo lugar en que lo dejé, todo va a seguir igual.
No quiero buscarme nuevos propósitos que también recaigan sobre mi espalda, permíteme primero superar las verdades del pasado, para así poder superar las del presente y tener ánimos de buscar nuevos propósitos que superar en el futuro.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Nunca se sabe


- Estabas en Humanidades, no?
- Si.
- Griego?
- Afirmativo.
- De todas formas estás en primero, ya me contarás cuando llegues a segundo...
- No llegaré a segundo.
- Nunca se sabe...

Y sus palabras se quedaron levitando en mi mente. Nunca se sabe... Estamos ajenos a todo suceso, nunca te imaginas lo que puede suceder dentro de unos segundos. Acabas de pronunciar unas palabras y en unas milésimas se contradicen completamente.
A veces me gustaría volver a ser mi yo de antes, otras veces me gustaría ser otra persona totalmente distinta, pero no soy ninguna de esas dos personas, soy lo que soy ahora, lo que era no importa, o al menos no debería de importar, ni tampoco lo que seremos dentro de unos segundos.
Hace unos minutos era el yo que llevo siendo desde hace unos días y ahora soy otra persona, no pienso como hace media hora, no siento lo que hace treinta minutos. No sé si quiero volver a ser aquella persona, no sé si quiero ser lo que me espera, pero es lo que me ha llegado. Lo verdaderamente jodido de esta historia es que puede que en unos instantes vuelva a ser aquello que fui ayer, y que pasado un tiempo vuelva a mi estado actual. Y así una y otra y otra vez, dejándome hecha añicos en el frío suelo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Esbozo 4


No me gusta. Y no quiero. Empiezo a estar harta de situaciones estúpidas, esta historia es una estupidez completamente.
Que me aspen de una vez Zeus porque no soporto más esta situación de estrés y a la vez de pasotismo que abunda en mis neuronas. Que revienten todas y se cree una anarquía en mi cerebro y en mi cuerpo y que las decisiones las tome simplemente mi instinto como si tuviera un eslabón menos en la cadena.
No quiero ser un ser civilizado, no quiero preocuparme por unos estudios, por un trabajo, por una casa, por una pareja, por un FUTURO. No quiero ser una persona más entre tantos millones, estoy harta de las apariencias, de los estereotipos, del "vístete bien", del "compórtate como es debido", del "no pases esa línea".
Esa jodida línea por la que constantemente deseo pasar y mandarlo todo a la mierda y conformarme con lo que cubra mis manos y sentir la tierra bajo mis pies y no un camino asfaltado porque es por ahí por donde debo de continuar mi camino. Y, ¿quién me dice a mí por dónde debo caminar? ¿Quién me obliga a andar un camino que no quiero andar? ¿Por qué debo de hacerlo cuando no es lo que quiero? ¿Por qué continuar con algo cuando no estás a gusto con ello?
¿Debería de sentirme mal por haber tomado una decisión más? Una decisión a la que al principio no le veía ni pies ni cabeza: "la situación no es que sea insostenible"; y es cierto, no era insostenible, pero no tenía ganas.
"Lo dejamos porque...porque ella no tenía ganas..."
Lo siento, aunque tu vieses que no, es una razón de muchísimo peso, llegará el día en que te des cuenta y veas que no puedes continuar con algo que, mientras más pasa el tiempo, menos ilusión tienes y menos ganas y que llega a un punto en que ya no lo quieres. Y lo más importante es darse cuenta de que no hay que estar haciendo algo que no te llena y que cada vez parece que te consume más y más, y que cuando esto pasa ya no hay que darle más vueltas, sino encerrarlo en un cajón con llave junto donde se tienen otros recuerdos olvidados para la eternidad.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Frecuentemente

A veces desearía dejar de pertenecer a este dichoso universo, que mis dolores me traguen por completo y desaparezca este amargor que cubre mi mente y mi cuerpo.
Ojalá esta desidia que me ha envuelto consiga que toque fondo y vuelva a renacer y a volver a querer intentar algo, a sentir algo, a tener ganas de algo, pero la verdad es que justo ahora no me importa lo que haga mi desidia.
Ya hay veces que no me importa en absoluto lo que me rodea, solo quiero dormir...y...ya está...

lunes, 14 de noviembre de 2011

Asco

Serán mis dolores de cabeza que apuñalan mi cráneo, hasta el día en que lo manden todo a la puta mierda, lo que me desgana y me deja rociada por el suelo inmóvil ante lo que se me avecina. Las palabras no me sirven, ni los gestos, ni las intenciones, ni los hechos, no me sirve nada en este estado de demacración que invade a mis neuronas.
Cada día que pasa de esta vida es una agonía interminable de dolor y de sufrimiento, se ansias insaciables, de insomnio somnoliento, de ardor en el cerebro y en las mismas cuencas de los ojos, los mismos ojos que deseo arrancarme cada día por tal de no sentir más dolor ni de verlo a mi alrededor reflejado en cada jodida esquina meada por un puto perro.
Ni siquiera un constante estado de embriaguez podría hacer que mi vida se llenase de luz, pues sólo la llena el áurea que pronostica mis migrañas, haciendo que mi alma se quede tranquila de una vez por todas y deje de sentir estos cuchillos adentrándose en mi mente y colándose hasta el último pensamiento impidiendo que razone con seriedad y sea capaz de comprender lo que sucede en esta serie de sucesos que es la vida.
Serán mis dolores de cabeza, de ojos, de sentir, lo que me impide ver lo que tengo delante de mis narices.

lunes, 7 de noviembre de 2011

No hay sentimientos


Se hizo de noche y en aquel cuarto mugriento el aire que entraba por la ventana se paseaba y salía por la puerta. Las cortinas grises ondean y llegan hasta rozar las yemas de mis pies. Y yo, que me encuentro tumbado en la cama, me estremezco por un instante.
No sé cuánto tiempo llevo aquí exactamente, puede que dias, semanas o, incluso, meses.
El olor a porro se ha incrustado en estas cuatro paredes.
Nuevamente, ella. Entra por aquella puerta y se cuela en mi cama. Me mira y me acaricia. Una sonrisa pícara brilla en sus dientes y me besa. Lentamente comienza de nuevo su danza y se desnuda.
¿Amor? Puede. Amor fingido el que siento por ella. Mis dedos se pierden rozando su hombro descubierto. Y me hace el amor, como si ella también lo estuviera sintiendo.
En aquella fría y oscura habitación, solos ella y yo, haciendo una actuación sin público, en el que cada uno hace su propio papel: uno el de amar y el otro el de sentirse amado. Y beso a beso, caricia tras caricia, esta función acaba con el mejor aplauso que es el éxtasis.
Ahora, se produce la despedida de los actores, donde ella me abraza, y yo le correspondo, donde se cruzan miradas de aparente amor, que sólo albergan tras ellos el sentimiento de la soledad.
Nuevamente, vuelve a salir por esa puerta, por la que volverá a entrar cuando la soledad y la desesperación la aborden de nuevo y se esté ahogando en ese mar de recuerdos, que es la memoria.

martes, 27 de septiembre de 2011

Desvanecer

Eso es lo que más deseo a veces. Desvanecer, desaparecer, no pensar, no sentir, no existir.
No sé si es la rutina o que mi felicidad ha vuelto a ser derrocada por mi pesimismo.
Quizás necesite necesitar algo que no necesite necesitar...

sábado, 17 de septiembre de 2011

Esbozo 2

A veces me canso de la vida.
A veces no puedo mirar hacia delante.
A veces...Sólo a veces...Me gustaría
no permanecer en mi cabeza...
Divagar, observar,
sentir que...sentir que...
Sentir que puedo lograr sentir algo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Esbozo 1


No puedo creer, o quizá no quiera creerlo, cómo puede la humanidad mantener este comportamiento. Cómo las personas están tan sumamente ciegas. Cómo puede haber tanta avaricia en el mundo. Por qué nadie se interesa por otras cosas, por las cosas del alma, en vez de estar siempre pendiente por aquellas cosas materiales, de tener dinero, de tener cosas, de tener poder!! Por qué el ser humano lo único que busca es destacar entre las demás especies, por qué busca ser superior, por qué busca dominar cuanto le rodea, por qué ansia tanto poder.
No hay nadie en este mundo que no quiera tener poder sobre algo, sobre alguien?
Es que no hay nadie que no esté pendiente de lo que hagan los demás, le importe esa persona o no?
Es que realmente nadie se mira a sí mismo en el espejo?
No puedo creer, no puedo comprender, o quizá no quiera creerlo ni comprenderlo, el por qué de que esta vida sea así, en la cual entidades como Hacienda o cualquier banco sean superiores a ti y dominen tu vida y la controlen hasta límites desconocidos. Entidades superiores a personas!! Dónde esta aquí la ética? No es ético!!
La avaricia, señores, eso es lo único que puedo ver hoy en el mundo, avaricia, ansias de poder, afán de poseer, capitalismo, egoísmo.